“Cuando empecé las meditaciones guiadas era una empresaria exitosa y disfrutaba hacer meditaciones en mi hermoso jardín, entre las cuarentenas falleció mi pequeña nieta de sólo 4 meses, luego de un par de meses falleció el padre de mis hijos, hombre muy querido y respetado por mi. Me arruiné, perdí todo, casa, auto, negocio, nos alejamos con mi hija. Mi vida se volvió un caos, a pesar de todo nunca dejé de meditar y agradecer. Hoy a un poco mas de un año del comienzo de todo, siento que voy emergiendo de un hoyo negro, siempre supe que mi amarga experiencia era un aprendizaje y todo aprendizaje duele, hoy recién he recuperado el amor por mi, me reconcilié con la muerte, volví a sonreír. Pienso que si todo ésto hubiese pasado sin tener las cuarentenas , quizás no hubiese tenido la fuerza para superar todas éstos golpes.”