“Siempre estuve en búsqueda de cosas que me llevarán a ser un mejor ser humano pero el regalo más grande que me pude hacer fue a través de la formación de maestros; en ella descubrí que me había embarcado en un viaje sin retorno ya que el redescubrimiento de mí misma fue tal que mi percepción sobre la vida entera se movió. Decidir ser maestro de Kundalini Yoga es una responsabilidad bella, profunda y enriquecedora cada día, es un camino en donde comprendes entre muchas cosas que el amor, el servicio y el agradecimiento siempre están por delante y que al mismo tiempo son los remos que te sostienen a flote.”